Hace unos días tuve una discusión con algunos amigos que postulan la teoría de que la música y las bandas de hoy no son tan buenas como las de las décadas del '60, '70 y '80, que no hay mejor disco que Abbey Road, o Machine Head o Dark Side of the Moon, (elija el lector su disco favorito)etc.
No es la intención de quien suscribe estas líneas la de negar las virtudes de estos hitos de la historia del rock pero esa postura conservadora posee ciertos rasgos de falacia al provenir de personas que desconocen por completo la obra de bandas como Radiohead, Super Furry Animals, Wilco,God Speed You Black Emperor!, Portishead, The Flaming Lips, y muchos artistas que han logrado discos que están a la altura (y aún a riesgo de cometer una herejía, debo decir que algunas la superan) de los clásicos susomentados.
Esos discos significan una parte escencial de eso que llamamos rock pero lo no debemos olvidar es que este no es un género de raiz folklórica, como el blues o el tango, y que es esto lo que le permite evolucionar constante y casi obligatoriamente si no quiere transformarse en una pieza de museo, nutriéndose para ello del fluido de distintas vertientes musicales, ya sean étnicas, académicas, populares, y aprovechando todos los adelantos que la tecnología entrega en materia de grabación, composición, edición , etc.
Lo que quiero decir es que las palabras rock y tradición no tienen por qué llevarse bien, quizás es más saludable aun que se lleven a las patadas.
Seguramente la mejor canción de la historia sea "Strawberry Fields Forever" o alguna otra (elija el lector su canción favorita) pero si pensamos que ninguno de nosotros va a componer nunca esa canción entonces es hora de vender nuestros instrumentos y dejar de tocar, porque justamente estas canciones son las que deben servirnos de éstímulo a la hora de escribir.
Yo todavía no compuse mi "strawberry fields", y seguramente nunca lo logre pero ningún nostálgico de sus días de colegio secundario va a impedir que al menos lo intente.
Leo